El debate sobre las excepciones al Plan de Desarrollo Territorial

Desde el Concejo Deliberante buscan esclarecer puntos sobre las excepciones al PDT.

Uno de los principales debates que trae aparejado el crecimiento urbanístico de Tandil, tiene que ver con las excepciones otorgadas por el Concejo Deliberante a vecinos que desean construir, ampliar o llevar a cabo proyectos productivos o inmobiliarios que no encuadran en el Plan de Desarrollo Territorial (PDT).
En ese marco, los concejales de la UCR brindaron en los últimos días detalles que permitan esclarecer puntos importantes en torno a ese debate. Sergio Lunghi, presidente de la Comisión de Obras Públicas y Urbanización, junto a sus pares Néstor Müller y Romina Mapelli, de la misma comisión legislativa, explicaron el procedimiento que se lleva adelante cada vez que un pedido de excepción o regulación por norma especial ingresa al Municipio.

EL PROCESO

Todos los expedientes de este tipo que llegan al Departamento Ejecutivo son analizados por la Comisión Municipal de Gestión Territorial, integrada entre otros por representantes de los colegios profesionales de arquitectos, ingenieros, agrimensores y maestros mayores de obra.
Tras la evaluación de los profesionales arriban al Concejo Deliberante, donde se estudia si el pedido puntual es para uso unifamiliar o multifamiliar, en cuyo caso la tendencia es autorizarlos bajo el argumento de la necesidad de acceso a la vivienda. “Estos casos suelen contemplar pedidos de particulares que quieren construir o ampliar sus viviendas y, por las medidas del terreno, el Plan de Ordenamiento Territorial no lo permite porque excederían los indicadores urbanísticos”, explicaron los ediles radicales, y agregaron que “a raíz de la aparición del ProCreAr se intensificaron las solicitudes de excepción de ese tipo”.

LOS CONVENIOS URBANÍSTICOS

Pero puede ocurrir que los pedidos de excepción no encuadren en el uso familiar o multifamiliar y se abre así la posibilidad de celebrar convenios urbanísticos.
Así se distinguen dos posibilidades, la primera es que se pida un uso de suelo distinto al permitido en una zona determinada, por ejemplo una explotación comercial dentro de un área que en principio no está autorizada.
La segunda alternativa es que se solicite elevar los indicadores de urbanización establecidos en el PDT. Un caso que ejemplifica bien este punto sería la ampliación de un edificio de departamentos.
En ambas hipótesis hay una finalidad de lucro y el criterio de evaluación se rige por la Ordenanza 12.679 y su decreto reglamentario. Los legisladores municipales señalaron que la misma “establece criterios objetivos para analizar los casos en los que, de acuerdo a la asignación de indicadores por norma especial o excepción solicitada, corresponda determinar una compensación económica”.
El Decreto Reglamentario establece los criterios y las fórmulas que se deben tener en consideración para establecer los montos de la compensación. Los ediles de la UCR puntualizaron que “esos ingresos no son de libre disponibilidad sino que el Municipio destina la mitad para construcción de viviendas y el resto para obras de infraestructura”.
Es importante destacar que hasta el momento no se ha llevado adelante ningún convenio urbanístico. Por estos días se analiza el pedido de ampliar un edificio con alguna obra complementaria en un piso superior; también un proyecto para una pequeña planta de chacinados en cercanías de la Escuela Granja. Ambos casos son pasibles de celebrar un convenio urbanístico porque hay un fin comercial en un caso y un desarrollo inmobiliario en el otro.

LAS ESTADÍSTICAS

Según informan desde el radicalismo, de las 284 excepciones otorgadas desde 2008 la mayoría se refiere a proyectos de obra para uso familiar o multifamiliar y, en menor medida, para comercios barriales o industrias artesanales. “Luego del dictamen técnico desde el Concejo Deliberante se aprueba un proyecto de obra para afectar, por ejemplo, a una despensa o pequeño comercio, pero la cuestión de la posterior habilitación está fuera del ámbito legislativo”, aclararon los concejales.
Finalmente reiteraron que “para otorgar una excepción se debe cumplir con los pasos que mencionamos y luego tenemos las herramientas legales en la forma de la Ordenanza 12.679 y el decreto reglamentario; luego de eso el tema se analiza en las comisiones y se vota en las sesiones, donde puede ser aprobado por unanimidad, por simple mayoría o denegado, como toda norma de características similares”.

El Plan de Desarrollo Territorial, y sus indicadores, puede consultarse en la web del Municipio de Tandil  www.tandil.gov.ar

 

 

Proponen alternativas para mejorar la seguridad en el tramo urbano de la Ruta 226

Una de las consecuencias del gran desarrollo de la ciudad es la creciente peligrosidad que entraña la Ruta Nacional 226 en su recorrido a través de zonas populosas, emisoras de gran tránsito vehicular y peatonal.

“Son numerosos los accidentes registrados que involucran a peatones y ciclistas que intentan atravesar la ruta, especialmente en el tramo que va desde el cruce de El Paraíso hasta el acceso a la Base Aérea”, señaló el concejal Atilio Magnasco, quien trabaja en un proyecto para disminuir el peligro en ese sector y las dificultades que esta situación implica para una efectiva integración física entre la zona al norte de la RN226 y el resto de la ciudad.

“Esta situación tiende a profundizarse porque el Plan de Desarrollo Territorial de Tandil tiene como premisa la búsqueda de que el crecimiento urbano se vuelque hacia el norte, procurando preservar el cordón serrano ubicado al sur, este y oeste”, explicó el ingeniero agrónomo. Y recordó que el 30 de mayo las áreas de Transporte y Planificación del Tránsito y de Vialidad Urbana del Municipio solicitaron a la Secretaría de Planeamiento y Obras Públicas que gestione ante la Dirección Nacional de Vialidad una serie de importantes obras viales a realizarse en el tramo urbano de la Ruta Nacional 226.

En la misma línea de trabajo, la universidad realizó un estudio a pedido del Municipio. Los resultados de ese trabajo proponen tres soluciones que incluyen el corrimiento a dos posibles ubicaciones o la transformación de la ruta en una avenida semaforizada.

Esta última alternativa es la que Magnasco cree acertada para intentar dar una respuesta en el corto plazo; “este proyecto no pretende resignar la posibilidad del traslado de la ruta a una ubicación más adecuada, pero la realización de esa obra así como las propuestas por las reparticiones municipales pueden demorar bastante en ser concretadas”. Mientras tanto, es elevado el número de peatones y ciclistas que cruzan la ruta a diario, y en ocasiones revistiendo esto un alto riesgo para su vida.

Por la urgencia de la situación señalada, el concejal oficialista aboga por la semaforización y construcción de sendas peatonales acompañadas de una correcta señalización, en el convencimiento de que esto “disminuiría los riesgos de manera importante hasta tanto se concreten medidas de fondo que den una solución integral al problema”.

De prosperar la iniciativa el Concejo Deliberante solicitará a la Dirección Nacional de Vialidad y al Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI) que evalúe la instalación de semáforos y obras complementarias para mejorar la situación de peatones y ciclistas en el tramo urbano de la Ruta Nacional 226.

Edificio del Polo Informático: finalizaron el proyecto definitivo

Se trata del mismo proyecto presentado en 2013 por el ex presidente de CEPIT Ernesto Mordentti,  durante el III Encuentro de Desarrollo Local y Urbanismo organizado por el Instituto Santo Domingo.

El Proyecto final del Edificio del Polo Informático de Tandil fue presentado en el despacho del Intendente, por el Estudio de Arquitectos platense que ganara el concurso realizado el año pasado, en un acto que contó con la presencia del intendente Miguel Lunghi, el Jefe de Gabinete Marcos Nicolini, el Secretario de Desarrollo Económico Local Pedro Espondaburu, los integrantes de la Cámara de Empresas del Polo Informático (CEPIT) Javier Pantaleón, Santiago Lima y Mauricio Salvatierra y el representante del estudio de Arquitectura Carlos Costa.

Con la concreción de este Proyecto final, cuyo costo de realización fue asumido por el Municipio, se cumple una nueva etapa en el camino emprendido por la CEPIT para tener su propio edificio que implicó la adquisición de tierras para la locación del mismo por parte de la comuna, el llamado a concurso para la realización de un anteproyecto y la materialización de este en el Proyecto Definitivo presentado ayer, que permitirá salir a la búsqueda de financiamiento para su concreción efectiva.

El concurso realizado el año pasado, contó con un jurado integrado por el Arq. Luis Caporossi, Arq Mariana Rolando, Arq. Oscar Fuentes, Arq. Héctor Fernández y Ernesto Mordentti (representando al Colegio de Arquitectos de la Provincia, al Municipio y a la CEPIT), que luego de evaluar todos los trabajos presentados falló a favor de la propuesta del Estudio de Martín Casanovas y Carlos Costa valorando, fundamentalmente, “su carácter sistémico”; la propuesta urbana y morfológica en base a una producción de llenos y vacíos que resuelven el programa generando una particular calidad espacial; la capacidad de síntesis para ordenar el programa en un edificio extremadamente compacto y, entre otras características, la claridad de la propuesta en su organización.

PROYECTO

La propuesta, que fue presentada en detalle en el III Encuentro de Desarrollo Local y Urbanismo realizado por el Instituto Superior Santo Domingo en 2013,  consiste en un Edificio de estructura modular de 3400 m2, con posibilidad de ser ampliado e incluye nuevas tecnologías en el sistema de servicios, un sistema constructivo rápido que permite la construcción por etapas y tiene orientación para un mantenimiento sustentable y con bajo costo.

Casanovas, Costa y su equipo, que compitieron con otras 53 propuestas en el concurso, presentaron un proyecto con fuerte análisis en el impacto ambiental que la obra generará en el paisaje. Así, la propuesta de carácter radical, se basa en un edificio que se “hace” invadir por la naturaleza: el paisaje irrumpe dentro de sus patios, sin interferencias entre el espacio exterior y el interior, ampliando su propio universo.

Un “edificio único”, un continente espacial activo, un espacio contemporáneo, definido por tipos urbanos (recova, calle, patio, plaza), que lo convierten en un experimento signado por peculiares sensaciones y perspectivas cambiantes.

Los esfuerzos se concentran en preservar la integridad y las cualidades paisajísticas del sitio. Si bien su imagen se recorta sobre el perfil del lugar, procura no entrar en conflicto con él. Esta idea encuentra sustento en la ajustada escala del proyecto. La arquitectura no puede prescindir del piso verde, del cielo, del horizonte, sus “protagonistas necesarios”. El concepto no es el de la dimensión meramente contemplativa, ni la de un marco para la obra. No hay contrapunto entre lo natural y lo artificial. El paisaje se construye en lo cultural y lo artificial nace del propio suelo. La gradación entre los polos espacio exterior natural/puesto de trabajo se resuelve a partir de variados y cambiantes recorridos cuya constante es el descubrimiento y la sorpresa.

Es visible una doble lectura en la organización de los sectores comunes alrededor de patios: una referida a la dimensión espacial y otra a lo sensible, a la identificación y la noción de pertenencia de quienes ocupan estos lugares. El espacio para el trabajo debe contemplar aquellas virtudes que parecen excluyentes para la vivienda o para el esparcimiento. La flexibilidad resulta clave en la concepción del edificio. Minimizar los puntos fijos conlleva posibilitar variadas agrupaciones. Los elementos lingüísticos de la composición son nítidos y perfectamente determinados. Intentan arribar a una abstracción que los haga pasar casi inadvertidos.

Un lenguaje arquitectónico sobrio, contundente y austero define el carácter institucional y significativo de este Polo Informático y contribuye, a la vez, a la resignificación del entorno en términos físicos y culturales. La situación del edificio en el terreno contempla un potencial crecimiento y optimiza tanto las orientaciones de las áreas exteriores y jardín, como las de los sectores operativos donde los puestos de trabajo no quedan expuestos a la incidencia de la luz natural.

Las relaciones función/espacio/recursos resultan eficaces para el aprovechamiento racional de la iluminación y ventilaciones naturales, optimizando las condiciones de confort y economía de los sistemas de calefacción y refrigeración. La materialidad, más allá de las propiedades físicas y mecánicas de los materiales y de su uso genuino, resulta una cuestión “esencial” de la arquitectura por entenderla como síntesis de subsistemas: estructural (soporte físico y ley formal), espacial (límites) y lingüístico (expresión de la obra).

TRABAJO CONJUNTO

El Secretario de Desarrollo Económico Local, Pedro Espondaburu, expresó su satisfacción por esta presentación al señalar que “cuando iniciamos el trabajo conjunto con la CEPIT, sus integrantes solicitaron el acompañamiento del Municipio en tres temas: ayuda para capacitar a los empleados de las empresas integrantes de la Cámara, conseguir el terreno donde localizar el Polo y tener un proyecto de edificio. Hemos realizado una importante capacitación en inglés para los empleados, adquirimos el predio donde se edificará el Polo y ahora hemos concretado el Proyecto. El paso siguiente de este trabajo conjunto se dará con la búsqueda del financiamiento que permita finalizar el camino emprendido”.